Una casa en una zona poco poblada rodeada de bosque puede ser el paraíso en la tierra, y más en los tiempos que corren de confinamientos y pandemias. Una casa no es algo que se construye y ya… hay que dotarla de luz, calentarla en invierno, tener agua caliente… disponer de energía, en definitiva, para que sea un verdadero hogar. ¿Has oído hablar de los grupos electrógenos?

¿Qué hacer cuando el sitio es perfecto, pero no disponemos de ninguna posibilidad de abastecernos de energía por los medios habituales?

Hay muchas razones por las que puedes necesitar tener un equipo que provea a tu vivienda de energía cuando no tienes la posibilidad de estar conectado a una red de abastecimiento constante o por alguna razón prefieres depender de tus propios medios. Una de ellas es la de esa idílica casa.

Autoconsumo aislado

 

Existe en el mercado una solución muy adecuada para estos casos de autoconsumo aislado. La opción pasa por conectar la red eléctrica de la casa directamente a un generador de energía que se encuentre en la propia vivienda. Son los llamados grupos electrógenos o generadores eléctricos. Con un equipo de este tipo, tu hogar puede estar en cualquier parte que desees construirlo sin necesidad de que haya una instalación que lleve la energía del exterior a tu casa. Y, aún en el caso de que estés en una zona en la que dispongas de red eléctrica externa, un aparato de estas características te librará de cualquier tipo de fallo en el suministro de la red que puedan ocasionar las inclemencias del tiempo, desastres naturales o cualquier otro imprevisto.

Este tipo de instalaciones te aseguran el suministro todo el día y pueden alimentarse de gas propano, gas natural, diésel… o incluso de energías renovables. Su éxito radica en convertir la energía mecánica en energía eléctrica gracias a alguno de estos combustibles que se acumulan en depósitos.

La autonomía estará asegurada simplemente teniendo en cuenta que ese depósito tendrá que estar siempre abastecido.

¿En qué consiste un grupo electrógeno?

 

El equipo electrógeno se alimenta de energía calorífica (que puede provenir de diversas fuentes), que se transforma en energía mecánica y que finalmente se convierte en energía eléctrica.

Su función, como ya hemos dicho, puede ser la de fuente principal de energía o también puede ser usado como fuente auxiliar, para evitar cortes de suministro en lugares que tienen en principio servicio pero que no pueden arriesgarse a sufrir ningún corte de luz. ¿Imaginas lo que podría pasar si en un hospital por una tormenta se produce un apagón?

Pero, independientemente de para qué pueda necesitarlo una gran empresa, una institución o cualquier otra gran entidad, un grupo electrógeno es una alternativa que ofrece también muchas ventajas al pequeño consumidor:

  • Asegurarte el suministro eléctrico siempre.
  • Tener más capacidad de movilidad y de disponer de un hogar en sitios donde de otro modo sería mucho más incómodo o inviable.
  • Una inversión y un ahorro, ya que el precio de los combustibles que los alimentan es más económico.

Con un grupo electrógeno en tu vivienda ese proyecto idílico de casa en plena naturaleza puede estar mucho más cerca de la realidad.